viernes, 24 de febrero de 2012

Comida mexicana


Sin duda una de las cosas más características y peculiares cuando vienes a este país es la comida y los lugares para comer. La comida corrida es lo más socorrido, sencillo y sobre todo barato. Es como el menú del día en España, solo que un poco menos cuidado. Suelen ser sitios improvisados. Vamos, como si tú tienes un hueco grande en casa, pones unas mesas y te dedicas a servir comidas que haces en tu cocina. Este es un buen ejemplo de lo que os comento. La cocina al fondo y tú te sientas donde puedes. Otra cosa es que si dejas algún sitio libre en tu mesa, podría ser que se sentara alguien más que no conoces. Algo a lo que en España no estamos para nada acostumbrados. Aquí, ningún problema.

Por lo que vienen a ser unos 2,5€ te ponen una sopa o consomé, en este caso fue consomé. La sopa puede ser de lentejas y viene a ser un plato de lentejas, tal cual, o una sopa de pasta.

De segundo plato eliges normalmente entre arroz, que puede venir con huevo, o un plato de pasta. Si se te ocurre pedir el arroz con huevo (no es mi caso por aquello del colesterol) te salta el camarero con un: Y cómo lo quieres? Frito, volteado, a la plancha...

Una vez terminas el segundo plato, viene el tercero, claro, y ahí puede ser de todo: Puntas de res en salsa verde (cuidado con las salsas porque las hay que pican a rabiar), pechuga empanizada, pechuga asada, carne guisada y un sin fin de platillos distintos.

Para colmo sería que por ese precio terminaran ofreciéndote un postre, pero no. Ahí termina todo. Como mucho te ofrecen una paleta, que no es otra cosa que una piruleta, o un pequeño dulce. El otro día nos dieron una especie de trozo de turrón de almendras garrapiñadas. Muy rico por cierto.

Pero en un día como hoy, Jueves, se comen tacos. Alrededor del sitio donde trabajamos, ponen puestos en la calle donde venden tacos: Tacos campechanos, de punta de res, de guisado, de barbacoa, etc, etc. Con tortillas moradas, tacos dorados... Tu pides tus tacos, en este caso de pechuga (el de la derecha) y campechano (el de la izquierda), y te los ponen sobre una tortilla o dos como ha sido este caso. Luego te añades lo que quieras: salsas (vuelvo a repetir lo de ojo con las salsas, no es coña), nopales que no es otra cosa que la hoja del cactus del que se sacan los higos chumbos, las chumberas, vaya, patatas guisadas, picado de cebolla cruda con cilantro, y multitud de cosas más que ya os digo, sino sabes qué es, mejor no preguntar. Preguntar a un mexicano si algo pica es una tontería. Nunca pica para ellos, pero lo tomas tú y te duelen hasta los oídos.


Este es un taco campechano con nopales. Sin duda exquisito. A todo esto, te lo sirven en un plato de plástico que tienen metido en una bolsa. Así cuando terminas, tiran la bolsa y reutilizan el plato. Es la cosa de comer de pie en la calle. Y lo mejor: tú pides y pides y no pagas hasta que te vas. Entonces al final te acercas al que te cobra y le dices los que te has tomado. Y ya está. Así de sencillo. Nadie controla lo que te has comido porque tienen un follón sirviendo tacos a diestro y siniestro como para llevar la cuenta de los que has pedido. Pero se fían, y en general, la gente es honrada. No se yo si esto en España funcionaría...


De momento no he hecho mucho más que comer y trabajar, así que no puedo contaros mucho más. Me parece que este viaje va a ser de turismo cero total. Es así la cosa.
Una semana me queda ya. La semana que viene a estas horas estaré haciendo la maleta para volver a casa. Qué ganas!!!


Fotos: SuperG
Texto: SuperG