sábado, 2 de junio de 2012

Un 50

Siento deciros que este viaje va a tener muy poco que contar. Estaba claro que a lo que realmente venía hasta este país lejano era a trabajar, pero hasta ahora, en este tipo de viajes siempre había sacado al menos un rato para poder salir por ahí, hacer algo de turismo y llevarme unas cuantas fotos de recuerdo.

Pero este no está siendo de esos viajes.



Desde que llegué el lunes pasado y contando con que el lunes fue perdido por el propio viaje y no trabajé, hasta el día de hoy sábado, me he marcado un 50. Esto es: 50 horas de trabajo. Esto significa que desde las 9:30 de la mañana más o menos hasta las 9, 10, u 11 de la noche no he hecho otra cosa que trabajar. Muy triste, lo se. Porque pegarte un palizón de 12 horas de vuelo, cruzar el Atlántico y venir hasta aquí, para no salir de la oficina, en un cuchitril lleno de máquinas, cables, computadoras (como las llaman acá) y personas, es triste. Pero es lo que hay.


Y para colmo, llega el fin de semana y piensas: bueno, este es mi momento para descansar, salir por ahí, etc. Pues va a ser que no. Tengo que estar de guardia en el hotel, localizable por si se produce alguna incidencia (hay gente que está trabajando) y me toca ir con prisas para allí. Más triste aún, pero también es lo que hay.



Lo bueno o por lo menos, la única esperanza, es que tengo que estar aquí tres semanas, dos más, y bueno, tal vez, es posible, podría ser, que en las próximas semanas no tengamos tanto lío y algo se pueda hacer.




Molaba ponerse el bañador y acercarse por Acapulco. ¿Que no? Ya te digo...

De momento lo seguiré viendo en los folletos.


Fotos: SuperG
Texto: SuperG