lunes, 30 de enero de 2012

Cambios


Parecía que íbamos montados en un tren a ninguna parte, que no hacía más que paradas sin sentido en las que ni se bajaba ni se subía nadie. Era como un viaje sin sentido, en el que nada cambiaba y todo era siempre lo mismo. Los mismos paisajes, las mismas vistas, las mismas paradas...







Un camino que cada vez se hacía más estrecho hasta llegar el punto de no dejarte espacio para caminar, y casi ni aire para respirar. Como un punto de fuga en una fotografía hacia el que las líneas te llevan, tendiendo a juntarse en el infinito.

Parecía que no íbamos a ninguna parte más que al chocarnos contra la pared del final. Porque estaba claro que al final había una pared muy alta. O eso creíamos.













Pero resulta que no, que era todo una ilusión óptica y que en aquello que estábamos cansados de ver a diario, había mucho cambio posible y mucha posibilidad cambiante.

Así que todo cambió y para bien. Y desde entonces las cosas ya no son para nada como antes. El camino se ensanchó con múltiples posibilidades. Sin final a la vista. Sin obstáculos que no se pudieran saltar sin problemas.



Fotos: SuperG
Estación de Renfe de Cerdecilla. Hecha con el móvil.
Callejón en Cahors. Francia. Hecha con la Nikon D40.
En casa. Hecha con el móvil.
Texto: SuperG