miércoles, 18 de agosto de 2010

Tarde en el local




Puede ser una tarde cualquiera, pero sea la que sea, siempre termina bien, independientemente de como empiece. Y es que es entrar en el local y notarse algo especial en el ambiente. Una tarde con tiempo para experimentar.






Enciendo el amplificador y dejo que las válvulas vayan tomando temperatura. No rendirán como deben hasta que no hayan alcalzado la temperatura óptima. Y mientras se calienta, voy preparando el resto de cosas: cables, pedales, guitarra. Este cable va aquí, este otro sale de aquí y se conecta a esto otro. Todo está preparado, que no listo. Dado que al ampli aun le queda, me lío un canuto y le dejo que se tome su tiempo mientras fumo tranquilo. Enciendo la mesa de mezclas, los altavoces, activo un par de canales para dos voces y otro para la entrada en línea de la guitarra acústica. Ajusto niveles y pruebo los dos micros dándoles un ligero golpe con el dedo.






Abro la funda de la guitarra y ahí está reluciente, incitándome. Gritándome en silencio que la coja. Me cuelgo la guitarra al hombro, enchufo el cable que dejé preparado y afino. Una cuerda, dos, tres...

Activo el conmutador del ampli que le saca del letargo del stand-by y me responde con su zumbido característico. Las válvulas cuchichean entre ellas mientras trabajan. Cojo la púa entre los dedos y ...



....comienza el experimento.