sábado, 14 de agosto de 2010

Memoria temporal

Cuando llego a casa, lo primero que hago es extraerme el módulo de memoria temporal e insertarlo en la unidad central. Es un coñazo tener que cargar con tantos recuerdos inútiles, así que los descargo en el sistema donde serán almacenados hasta que los vuelva a necesitar.

Estos nuevos sistemas de almacenamiento de recuerdos son una pasada. Te quedas totalmente liberado de recordar bobadas intrascendentes diarias, permitiéndote tener espacio para las cosas verdaderamente importantes.


Atrás quedaron ya los arcaicos sistemas basados en Windows 4012 que tanto fallaban. Hubo montones de problemas. La compañía Microsoft no pudo hacer frente a la avalancha de demandas por pérdidas de recuerdos y terminó quebrando. Se dieron múltiples casos de gente que había perdido todos sus recuerdos al haber dejado su cuidado a cargo del sistema de Microsoft. Fue el fin del monopolio y la enésima revolución informática.

La microeletrobiología, ha permitido desarrollar sistemas basados en complejos algoritmos biológicos, superando totalmente la limitación existente en los siglos anteriores. Ahora las máquinas se alimentan de la energía cerebral. Ya no hace falta enchufes, ni cargadores, ni más electricidad que la generada por nuestro propio cerebro. La investigación en el campo del desarrollo cerebral ha abierto un campo infinito de energía renovable y gratuita.

Pero hoy algo pasa. Al conectar el módulo al sistema central he notado como un pinchazo dentro de mi cabeza, ha sido algo puntual y no le he dado importancia. Desde entonces todo es raro. Me ha llamado una señora al teléfono que dice ser mi madre a la que no conozco de nada. Me he tenido que poner otros zapatos porque al ir a atarme los... como se llaman... esas cuerdas que salen... no recordaba como se hacía. Tengo una cosa en la mesa que no se como se llama ni de donde ha salido, con botones con números que no deja de vibrar y sonar encendiéndose y apagándose y no se que debo hacer con él. Y lo más curioso de todo... Cuando llaman al portal de mi casa, por más que intento contestar, lo único que consigo es mojarme, unas veces con agua fría y otra caliente, en función de hacia donde de, si hacia el azul o hacia el rojo... Por cierto: Alguien sabe como me llamaba? Estoy un poco confuso


No nos fiemos demasiado de las máquinas... o será nuestro fin!